La importancia de disparar en RAW

Son muchos los profesionales que recomiendo fotografiar únicamente en RAW

Habrás leído en algunos sitios que fotografiar en otro formato que no sea RAW es un sacrilegio y un desprecio hacia la fotografía, entre otras barbaridades. Es una de las cosas básicas que se enseñan en la profesión y en los cursos de fotografía, pero la elección final la toma uno mismo.

El RAW es un formato de archivo  digital que permite capturar imágenes con el 100% de la información y que nos ofrece muchas más posibilidades de edición posterior. Es la mejor opción para explotar las imágenes que capturamos con nuestro objetivo y la mejor forma de obtener los mejores resultados.

Aun así, hay mucha gente que sigue prefiriendo otros formatos como el JPG para sus fotografías, pues ocupa menos espacio, lo que les permite sacar más fotografías, y es más rápido. Pero con ello se pierde calidad.

El problema viene cuando, una vez has tomado la imagen, deseas hacer algún tipo de cambio en la postproducción fotográfica. Ésta es una de las primeras cosas que te enseñan en el Máster de Postproducción Fotográfica: cómo capturar las imágenes para después modificarlas de la mejor forma posible.

RAW fotografía Harold Litwiler
Ejemplo de las posibilidades de color e iluminación que nos ofrece disparar en RAW | Fuente:  Flickr, Harold Litwiler.

Cambiar algún elemento de la imagen con una imagen en JPG supone comprimir de nuesvo un archivo que ya de por sí viene comprimido. Precisamente éste es el factor que condiciona el empleo de uno u otro formato en fotografía profesional. La mayoría de los fotógrafos buscan mantener la calidad de la imagen en caso de querer retocar algo. Y con razón. Por eso utilizan RAW, donde la información no está comprimida y ofrece un mayor número de posibilidades.

En la actualidad la mayoría de las cámaras digitales te dan la opción de disparar en RAW, tanto réflex como compactas. En algunos casos también te da la opción de guardar en JPG a la vez que en RAW. Sin embargo ésta opción ocupa mucho espacio y te permite hacer un menor número de fotografías.

El JPG suele ocupar menos espacio que el RAW. Además, no es necesario pasar por un programa de retoque para poder visualizarla, publicarla o imprimirla (como sí ocurre con el RAW). Por eso, para la gestión de imágenes no artísticas o profesionales es más común el empleo de éste formato, más sencillo de gestionar. Además, no todos los RAW son iguales, pues cada cámara tiene uno. Por eso, cada uno suele precisar de un programa diferente para su manipulación.

RAW vs JPG
Una imagen como esta ocupa la mitad, o menos, que una imagen en RAW, pero el abanico de posibilidades es mucho menor | Fuente: Flickr, Murray Foubister

El problema que tienen los formatos como TIFF o JPG es que la cámara de fotos, automáticamente y sin que podamos evitarlo, aplica ajustes en el enfoque, balance de blancos, la saturación o el contraste. Si queremos retocar la fotografía una vez la hayamos volcado al ordenador, habrá que cambiarlo sobre esos ajustes ya establecidos. JPG está concebido como un archivo final, lo que implica que no debería ser manipulado una vez tomada la fotografía. Toda edición que hagamos sobre un JPG será destructiva y hará más mal que bien.

Sin embargo, con RAW podemos añadirlo nosotros, pues aún no se han establecido los ajustes y podemos ponerlo a nuestro antojo sin perder calidad. Esto es debido a que una foto en 8 bits (JPG) no soporta tantos cambios como en RAW (que suele estar entre los 12 bits de color y los 16). El hecho de tener más o menos bits se traduce en un mayor abanico de niveles de luminosidad y color.

RAW retoque digital
Ejemplo de retoque digital y las posibilidades que ofrece el RAW

La principal ventaja de disparar en RAW es que puedes retocar las imágenes sin perder calidad, como ya hemos visto. Sin embargo, hay que tener en cuenta que en una sesión fotográfica puedes obtener un gran número de imágenes que hará que pasar por un programa de postproducción fotográfica (como Photoshop o Lightroom). Debes saber seleccionar las imágenes que tienen más potencial para retocarlas. No puedes pretender sacar 300 fotografías y retocarlas todas a no ser que tengas tiempo de sobra.

Las ventajas de disparar en RAW son muchas si te dedicas a la fotografía como algo más allá del ver y disparar. Si de verdad te apasiona y quieres obtener el mejor resultado de las imágenes que tomas, lo mejor es utilizar RAW. Ocupa más espacio, pero merece la pena a la hora exprimir las instantáneas.

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