Fotografía de moda

Fotografía de moda, sus inicios y vinculación al arte

La fotografía de moda nació muy unida al mundo del arte

Pensar en la moda, en las grandes firmas y desfiles, es pensar en Francia. Fue la emperatriz Eugenia a mediados del siglo XIX quien se interesó por la moda y quien impulsó, junto a su diseñador M. Worth, la alta costura en París. La ciudad se convirtió entonces en la cuna de la moda y, posteriormente, sería también el epicentro de la fotografía de moda.

En un principio, la fotografía de moda no tenía fines comerciales. Las grandes casas realizaban fotografías a las modelos con sus diseños con el objetivo de guardar un registro de las piezas que se iban elaborando. Uno de los primeros retratistas que comenzó a cuidar la vestimenta y los complementos en sus fotografías fue Claudet. El daguerrotipo le permitía plasmar con una calidad nunca vista hasta entonces detalles como pequeños bordados o la fluidez de los velos. Ya a finales de siglo, los avances técnicos permitieron acelerar el proceso de grabado, abaratar costes e incrementar notablemente la calidad de las imágenes obtenidas.

El primer caso de fotografía que pretendía dar a conocer los nuevos diseños de una firma de moda se publicó en el año 1892 en la revista “La mode pratique”. La finalidad comercial ya está presente.

Fotografía de moda: La mode pratique 1892

Pictorialismo

Adolf de Meyer es el responsable de llevar el pictorialismo a la moda. Esta corriente perseguía que las fotografías fueran consideradas una expresión artística más, como la pintura o la escultura. La guerra le obligó a emigrar a Estados Unidos, donde fue contratado en 1909 por Condé Nast, el dueño de Vogue.

Vogue era por aquel entonces una modesta revista que aspiraba a ocupar un hueco entre las lecturas de la élite del momento. Una vez finalizada la guerra, Meyer pasó a trabajar para la gran competencia, Harper’s Bazaar, y su puesto fue ocupado por Steichen.

Meyer es considerado el primer fotógrafo de moda y, para muchos, esta instantánea que tomó para Elizabeth Arden en 1927, la primera verdadera fotografía de moda.

Fotografía de moda: Adolf de Meyer para Elizabeth Arden
Adolf de Meyer

Modernismo

Los años 20 supusieron una auténtica revolución en el mundo de la moda. Diseñadores como Nina Ricci, Elsa Schiaparelli y especialmente Coco Chanel eliminaron los corsés de sus diseños, acortaron las faldas y comenzaron a elaborar piezas mucho más cómodas que las de épocas anteriores.

Los fotógrafos modernistas tenían una firme tendencia a romper con todo lo anterior, a liberalizarse. Al igual que  la moda, la fotografía de moda perseguía la sencillez sin dar de lado nunca a la elegancia. Se exaltó a la mujer y su feminidad desde una perspectiva práctica y funcional.

Destacan en esta etapa dos fotografías de Steichen, “Black” y “White”, en las que el fotógrafo demostró su absoluto dominio del claroscuro. Juega con las luces y las sombras, con las siluetas y las tonalidades, para lograr un resultado sensacional.

 Realismo

Hasta el momento la creatividad en la fotografía de moda estaba claramente limitada al servicio de sus fines publicitarios. No obstante, a partir de la década de 1930, la prensa se consolida como medio y la publicidad se afianza, lo que permite liberar la imaginación. Además, la moda comienza a ser más y más importante, la sociedad tiene una preocupación cada vez mayor por su imagen.

Con el realismo se rompen todos los moldes, se apuesta por ilusiones ópticas, por planos imposibles. Alexev Brodovitch, director artístico de Harper’s Bazaar, fue un enamorado del arte. En el año 1934 publica en su revista una sesión de Martin Munkacsi con un acentuado carácter de libertad y movimiento que marca un antes y un después en la fotografía de moda.

Cabe recalcar en este periodo la figura de Toni Frissell que, si bien no fue la primera fotógrafa de moda, sí fue la primera mujer que destacó por su trabajo en este ámbito.

 Surrealismo

Mientras que el realismo se centra en la exploración del entorno que nos rodea, el surrealismo se basa en el descubrimiento del mundo interior. Lo surrealista es la distorsión de la realidad, la descontextualización de los elementos que la componen. Grandes fotógrafos como Man Ray lo extrapolan a la fotografía de moda, creando composiciones fantásticas y llenas de erotismo.

Años posteriores

La fotografía finalmente se desvincula tras la Segunda Guerra Mundial de los movimientos artísticos. Los años posteriores a este conflicto fueron para la fotografía de moda una etapa en blanco. El mundo estaba devastado y tardaría mucho tiempo en recomponerse.

Se va recuperando poco a poco la normalidad hasta que a finales de los años 40 vuelve a resurgir el optimismo, y con él la moda. Surge el “new look” de Dior y aparecen otros grandes modistos como Balenciaga, que con sus trajes amplios y desahogados vuelve a liberalizar a la mujer.

Los grandes genios del momento son Richard Avedon e Irving Penn. Avedon llegó al mundo de la fotografía de moda de la mano de Brodovitch y Munkacsi, que siempre fue su fuente de inspiración.  Abandona las poses artificiales y los cuerpos rígidos para dar paso a la naturalidad. Por su parte, Penn presenta la figura del modelo sin componentes accesorios. Es capaz de captar a la perfección elementos táctiles como las texturas o los volúmenes. Mientras que Avedon apuesta por la espontaneidad, Penn prefiere la teatralidad y la rigidez. No obstante, ambos son los padres de la fotografía de moda tal y como la conocemos en la actualidad.

Esperamos que te haya gustado este pequeño recorrido por la evolución de la fotografía de moda, su nacimiento y vinculación con el mundo del arte. ¿Echas en falta alguna fotografía emblemática? ¡Cuéntanoslo!

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