Gestión de color en fotografía: qué es y para qué sirve

Para ser un fotógrafo profesional hay que saber realizar una correcta gestión de color en tus imágenes

El resultado final de una imagen con edición digital dista mucho del que se consigue simplemente accionando la cámara.
Puede que, cuando empieces a hacer tus primeros trabajos, compruebes que varía el color desde que tomas la fotografía hasta que la vuelcas en el programa que utilices. Ahí encontramos la esencia de la gestión de color. Por eso, es importante que tengas bien calibrado tu monitor de ordenador y que éste sea el correcto para la edición de tus imágenes.

Un sensor fotosensible, del que tu cámara está compuesto, captura sus imágenes gracias a los fotones. Pero lo que captura no es adecuado para almacenar los valores. Cuando tomas una fotografía, cada píxel de la cámara capta la luz que entra en ella y éste se traduce para ser almacenado. Lo que se almacena es la información como una combinación de los valores RGB (rojo, verde y azul).

Gestion de color
Esta imagen está formada a partir de combinaciones de verde, rojo y azul que, en diferentes proporciones, forman todos los colores

Con la combinación de esos tres colores se puede conseguir cualquier tonalidad, dependiendo del porcentaje de cada uno que se emplee. Tiene que transformarlos para que queden registradas en otro soporte. Éstos se registran como su raíz cuadrada. Las zonas oscuras tendrán más muestreos y las zonas claras menos. Ésto da como resultado una imagen casi igual que la que nosotros vemos, pero no exacta.

El color que nosotros captamos a través del objetivo de la cámara no es el mismo que se guarda en el ordenador y que vemos en la pantalla una vez decidamos editar digitalmente. Esto es debido a que, si bien sabemos el porcentaje de cada color hay en la fotografía que hemos tomado, no sabemos el tono original de los colores primarios que hay que mezclar. Cambia dependiendo del medio en el que se visualice. Precisamente por esto la gestión de color es tan necesaria, pues se encarga de igualar el color en todos los dispositivos que vamos a emplear en el proceso de postproducción. Así nos aseguramos de estar trabajando de la forma más fiel a la realidad posible.

Gestión de color ejemplo
La presencia de color en las imágenes permite transmitir sensaciones y tiene una carga emocional enorme

La gestión de color sirve para armonizar los colores a lo largo de todo el proceso creativo. Es decir, que la cámara, el escáner, el monitor y la impresora tengan una correcta correspondencia y muestren el mismo color en cada uno de ellos. Todos estos aparatos interpretan el color de forma diferente. Por eso es tan importante que se armonicen. La gestión de color ayuda a obtener la misma apariencia, teniendo en cada dispositivo las necesarias intensidades de color.

Por lo tanto, para lo que sirve la gestión de color es para comunicar los elementos de la “cadena de producción fotográfica” entre sí, y que el resultado inicial y el final no disten mucho entre sí. Para ello, el ICC o Consorcio Internacional del Color, se ha encargado de crear un estándar que todos los programas han de seguir a la hora de interpretar un color.

El problema principal ante el que nos podemos encontrar es que cada monitor interpreta el espacio de color de forma distinta. Precisamente por esto, en un intento de hacer las cosas más sencillas, se crearon los espacios de trabajo. Éstos se encuentran en un dispositivo concreto y son usados como punto de encuentro para unificar criterios. En el Microcurso de gestión de color de Workshop Experience te enseñan cuál es el mejor para completar los trabajos de postproducción y por qué. Si estás interesado en la fotografía no te lo puedes perder.

Gestión de color edificio
Se puede conseguir una fotografía llena de color en cualquier parte

La correcta coordinación entre los dispositivos que vamos a emplear es esencial para no perder el color de nuestras imágenes. Cuando fotografiemos con la cámara siempre es importante que disparemos en RAW. Hace unas semanas escribíamos sobre la importancia de disparar en RAW, y ésta es una de las razones.

En cuanto al monitor que has de emplear, debe estar correctamente ajustado para que no pierdas detalle de lo que estás haciendo con tu imagen. Para convertirte en un experto has de saber lo que estás haciendo. Como ya hemos dicho anteriormente, la mejor manera de convertirte en el mejor es saber lo que haces. Y sólo puedes saber lo que haces cuando tienes una formación y una extensa experiencia. Por eso te incitamos a que practiques, a fracasar y volver a intentarlo. Te invitamos a formarte de la forma más completa.

Te invitamos a que entres en la escuela de Workshop Experience y formes parte de nuestro alumnado.

Share this post

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email