Jerónimo Álvarez, la emoción del retrato

La suerte de vivir de lo que te gusta, Jerónimo Álvarez

A sus 45 años, este fotógrafo madrileño es considerado uno de los retratistas más destacados del panorama actual. Jerónimo Álvarez se define a sí mismo como “un apasionado de la fotografía que tiene la suerte de vivir de lo que le gusta”, una profesión en la que se inició durante su época universitaria y que fue aprendiendo a base de prueba y error.

El trabajo que lanzó su carrera profesional fue el que desarrollo para la compañía discográfica de su hermano, que por aquel entonces estaba grabando su primer disco. Se encargó de tomar las fotografías, y el éxito musical le arrastró de tal manera que comenzaron a lloverle encargos de productoras.

Desde entonces y hasta nuestros días Jerónimo Álvarez ha trabajado para marcas como Movistar + y Mapfre, celebridades como Joaquín Sabina e Isabella Rossini, revistas como Rolling Stones y El País Semanal, políticos como José María Aznar y Pablo Iglesias, deportistas como Rafael Nadal e Iker Casillas… Su porfolio es francamente admirable.

Ha desarrollado proyectos en moda y publicidad, pero el retrato es sin duda su género. “Lo que más me gusta es trabajar con personas y sus sentimientos”. Busca siempre equilibrar el interior y el exterior del retratado, mezclando la introspección psicológica y emocional con la belleza. Tal vez por eso ha confirmado en más de una ocasión que jamás tomaría ninguna fotografía que pudiera relacionarle con la prensa rosa y el mundo del corazón.

Para Jerónimo Álvarez, las mejores fotografías no necesariamente son las que más potencia estética poseen; sino las que logran despertar en el espectador una emoción. Puede ser positiva, pero también negativa. Una imagen que nos cause rechazo también ha logrado su cometido, porque consigue que nos detengamos ante ella a reflexionar.

¿Sus fuentes de inspiración? Grandes del mundo de la fotografía de ayer y de hoy; en especialmente los americanos Helmut Newton y Richard Avedon. No obstante, no le habría gustado ser ayudante de ninguno de ellos, pero reconoce que le habría encantado poder asistir como simple espectador a alguna de sus sesiones. Reconoce que si tuviera que quedarse con una sola, sería la que Avedon realizó para Marilyn Monroe, “el gran Avedon supo reflejar su brutal belleza en perfecta combinación con la tragedia”.

Combina los trabajos por encargo con otros proyectos personales. Su proceso creativo comienza con la preproducción, una fase de duración variable que depende básicamente del tipo de proyecto en el que se encuentre inmerso. Podemos hablar de días, meses o incluso años, en los que Jerónimo Álvarez realiza un estudio documental, conceptual, de localizaciones, de atrezzo, etc.

La postproducción es igual de esencial en su trabajo, ya que se ha proclamado abiertamente defensor de las herramientas de edición, siempre que se utilicen “con honestidad y rigor”. Los considera un elemento más que el fotógrafo tiene a su disposición para exprimir todo el jugo de su obra. Falla cuando el retoque se convierte en el protagonista de la fotografía.

La clave siempre está en disparar una y otra, y otra vez… pero analizar la obra de importantes referentes es igualmente esencial; ser capaces de profundizar en sus imágenes de tal manera que podamos ir diseccionándolas capa a capa hasta llegar a su verdadera historia. Así lo cuenta Jerónimo Álvarez, y así es en la realidad.

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