La unión entre la fotografía y cómic

La Unión de fotografía y cómic es bien conocida, ya sea por su apariencia,  por sus personajes o  por la inspiración de la que beben ambas disciplinas

La fotografía y el cine, como hemos dicho ya en alguna que otra ocasión, son dos disciplinas artísticas que beben muchas veces de las artes plásticas como la pintura o, incluso, el cómic. En los últimos tiempos esta similitud se ha visto claramente en películas como Sin City (2005), basada en los cómics de Frank Miller o en Kill Bill Vol. 1 (2003). Pero el mundo de las novelas gráficas y el de la fotografía también se complementan, al fin y al cabo los cómics no dejan de ser historias contadas en fragmentos, momentos narrados por partes, como la fotografía. Eso lo cuentan los dibujantes y artistas en eventos como el de   héroes cómic con Madrid. Fotografía y cómic tienen más en común de lo que puede parecer a simple vista.

Las imágenes tomadas por cámaras se ha empleado en muchas ocasiones como base o elemento auxiliar en el difícil trabajo de hacer un buen cómic. Ya sea incluyendo el trabajo de algún fotógrafo como parte de una obra o utilizando el mismo para ganar realismo, las historietas y la fotografía se complementan y completan mutuamente.

Luis García Mozos, Las crónicas del sin nombre- fotografía y cómic
Luis García Mozos

Ocurrió, por ejemplo, con “Las crónicas del sin nombre” de Luis García Mozos a los dibujos y Víctor Mora como guionista. Ellos emplearon momentos captados con una cámara fotográfica para trasladarlo al papel en modo de cómic. Con ello no solo ganaron realismo, sino que consiguieron acercar la fotografía artística a este mundo de viñetas.

También están las novelas gráficas, como la de Emmanuel Guibert sobre las aventuras del fotógrafo Didier Lefèvre en Afganistán, que combinan el dibujo con las propias imágenes tomadas en ese tiempo. Los tres tomos, que recogen las peripecias del colaborador de Médicos Sin Fronteras en el año 1986, combinan las más de 4000 fotografías que tomó Lefèvre (de las que solo se publicaron 6) y los dibujos de Guilbert.

Emmanuel Guibert, Le Photographe- fotografía y cómic
Emmanuel Guibert

Y es que el fotógrafo de guerra suele ser un tema recurrente en el mundo del cómic. Resulta no solo un personaje versátil (que permite al dibujante explotar su vena artística) sino la figura ideal para atraer los problemas, complicaciones y aventuras que requieren las novelas gráficas.

Gran ejemplo de este tipo de personajes el Frank Cappa, de Manfred Sommer, que ya sea de forma casual o no comparte gran parecido con Robert Capa (fotoperiodista archiconocido). Con Frank Cappa nos encontramos el retrato de una de las profesiones más peligrosas. En palabras del propio Sommer: “Me inventé el reportero gráfico, un tío que no mataría a nadie pero estaría ahí, en el peligro, contándole al mundo entero esa atrocidad”. Y es que ser reportero de guerra es más que tomar fotografías: es envolverse en los conflictos, camuflarse entre escombros y soldados y conseguir capturar el lado más oscuro del ser humano.

Si bien es cierto que es más sencillo para el mundo del cómic beber del de la fotografía, encontramos a algunos fotoperiodistas que se han inspirado en las novelas gráficas para llevar a cabo su labor de denuncia. Es el caso de Guillermo Abril y el fotógrafo Carlos Spottorno que cogieron sus imágenes de rescates de refugiados en el Mediterráneo (cerca de 25.000 fotos) y las convirtieron en un peculiar cómic: la grieta.

Carlos Spottorno y Guillerm Abril, La Grieta- fotografía y cómic
Carlos Spottorno y Guillerm Abril

Ambas disciplinas artísticas tienen todavía mucho recorrido por delante. Lo que parece claro es que la fotografía y cómic pueden servir para transmitir ideas, personajes y denuncias que pueden cambiar nuestra forma de ver las cosas.

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