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Ventajas y diferencias entre TIFF y PSD

Formatos para guardar nuestro trabajo profesional

Una decisión que todo fotógrafo debe tomar una vez finalizado su trabajo es la elección del formato en el que guardarlo. Hoy en día podemos escoger entre muchas opciones, aunque las más comunes son el formato TIFF, PSD y JPG. Saber discernir entre uno y otro y aplicarlos de forma más adecuada es imprescindible para cualquier fotógrafo o retocador profesional, ya que cada uno tiene unas características especiales que lo hacen adecuado en función de cada caso.

En este artículo te ayudaremos a realizar una buena elección según la finalidad que quieras darle al archivo y sus diferencias, además de comentar los pros y contras de cada uno de ellos. De esta forma podrás decidir cuál es el mejor formato para cada imagen.

TIFF, PSD y JPG

Antes de comenzar, definiremos los tres formatos para que los identifiques a la hora de sopesar las diferencias entre ellos.

Para aquellos a los que el término TIFF les resulte nuevo, hablamos del denominado Tagged Image File Format, un formato que actualmente pertenece al Sistema Adobe, pero que fue diseñado en los años 80 por la compañía Aldus con la finalidad de almacenar imágenes en alta resolución. Por otro lado, encontramos formato PSD (Power Spectral Density), nativo del programa Photoshop, también perteneciente al Sistema Adobe. Por último, JPG es la denominación que recibe el tipo de archivo fotográfico más común. Sus siglas responden a Joint Photographic Experts Group, el grupo de expertos que creó dicho formato pensando en la compresión de imágenes.

Puntos en común y diferencias

Una vez nos hemos familiarizado con los términos pasamos a comentar los puntos en común y diferencias que podrás encontrar entre ellos.

Una de las características que mantienen tanto el formato TIFF, como el PSD y que los caracteriza del esto es que ambos te permiten guardar tus archivos sin que estos pierdan calidad con su manipulación. De hecho, son los únicos (junto al PSB, la versión de PSD para archivos de gran tamaño) que te permitirán almacenar tus imágenes conservando las capas de Photoshop, de forma que si necesitas volver a retocar algún aspecto de tu imagen podrás abrir tu proyecto en el punto en el que lo dejaste.

Por el contrario, el formato JPG es el más indicado para almacenar fotografías ya terminadas, ya que su principal característica es que se trata de un tipo de archivo comprimido de poco peso. Además, es el archivo de imagen más universal por lo que será visible desde cualquier dispositivo. Eso sí, debes tener en cuenta de que no se trata de un formato estable, es decir, no mantiene su calidad al mismo nivel todo el tiempo, sino que esta disminuye cada vez que se abre, se cierra o se manipula.

Por todo esto, antes de guardar tu foto… pregúntate ¿Vas a guardar una fotografía terminada o vas a seguir editándola? Porque según la respuesta podrás elegir el mejor formato.

Fotógrafo editando.

Aunque las imágenes siempre deben tomarse en formato raw, para almacenarlas lo mejor es transformar los archivos a tiff, psd o jpg

Pros y contras

Entre las ventajas de guardar tus archivos en formato TIFF se encuentra un amplio abanico de posibles configuraciones que cambiarán en cierta medida la forma en que se almacenan los datos. Así, podrás elegir entre diferentes espacios de color como Lab, CMYK o RGB entre otros; así como las distintas profundidades según la cantidad de bits que necesites (8 bits, 24 bits, 32 bits, etc.). Otra de sus ventajas es la capacidad de comprimir la información sin que haya pérdida de la misma. Esto te ofrece la posibilidad de volver a abrir el archivo y seguir editándolo siempre que lo necesites sin perder calidad. La gran desventaja del TIFF es que, al almacenar gran cantidad de información, el archivo resultante será muy pesado.

El formato PSD ofrece una calidad muy similar y casi las mismas prestaciones que el formato TIFF; además, el archivo tiene una mayor compresión y su peso será menor. Sin embargo, la gran desventaja de este es que, al ser nativo de Adobe Photoshop, solo puede ser manipulado por este programa y visualizado con softwares de la familia Adobe, por lo que si estás pensando en un formato que te permita almacenar tus imágenes para el futuro, debes tener en cuenta este factor.

En cuanto al JPG, se trata de un formato de visualización de imágenes, por lo que es compatible con una gran variedad de programas. En cuanto a la compresión, las técnicas que se aplican actualmente han evolucionado desde su primera versión. Hoy en día puedes conseguir un resultado excelente con un peso mucho menor que el resto de formatos. Esto te permite hacer un envío rápido de archivos a través de plataformas digitales como emails, subirlos a una página web o compartirlos en redes sociales.

Su mayor desventaja frente al resto de formatos que estamos analizando es que no te permite volver a editar la fotografía sin perder información o calidad, ya que no se trata de un formato pensado para ello.

Conclusión

En definitiva, antes de elegir el formato con el que vas a almacenar una imagen debes tener en cuenta tres variables: compatibilidad, compresión y peso del archivo, pero sobre todo decidir si posteriormente vas a necesitar editar o no la fotografía que vas a guardar.

¿Sigues teniendo dudas sobre cuál es el mejor formato para guardar tus fotos? ¡Deja tu consulta en los comentarios!

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